Numerosas ramblas descienden con fuerte pendiente tanto desde la vertiente oriental del valle, donde sus cabeceras alcanzan hasta los materiales mesozoicos de la sierra de Castelfrío, como desde las cornisas de calizas blanquecinas miocenas occidentales. La vegetación de la zona está condicionada por las características climáticas y litológicas, que han dado lugar a un matorral leñoso seco y aclarado, donde predominan los tomillos, aliagas, lastón y albardín, en un ambiente donde se han localizado especies endémicas iberolevantinas como la albada (Gypsophila hispanica) y la hierba del sapo (Herniaria fruticosa).
En la iglesia de San Bartolomé confluyen buena parte de las tendencias artísticas características de la arquitectura turolense del siglo XVI, con prolongaciones durante el XVII en tierras turolenses. Por un lado pervive la tradición gótica, tanto en las cubiertas de bóveda de crucería estrellada como en el esquema que sigue la planta, de nave única con capillas entre los contrafuertes. Ello se combina sin embargo con elementos novedosos, como el uso de bóvedas de cañón con lunetos en las capillas laterales, el cascarón conchiforme del ábside o las capillas comunicadas entre sí. Resulta original la solución exterior de la cabecera, que deja traslucir la forma semicircular del ábside pero cortándose en un frontal plano. A esto hay que sumarle el aporte mudéjar de la torre. A los pies, en el lado de la epístola, sobre dos cuerpos de planta cuadrada y piedra sillar campea un cuerpo octogonal en ladrillo y decorado con azulejos. Este cuerpo, último eco de la serie tardía del mudéjar turolense, desarrolla una ornamentación en donde, junto a motivos de la tradición islámica, con paños de hexágonos o cintas de cadeneta, aparecen otros nuevos de raigambre manierista que enfatizan el tema cristiano de la cruz y la relacionan con la torre de Navarrete del Río, ya que ambas probablemente fueron realizadas a comienzos del siglo XVII.
A la entrada del pueblo, junto a la carretera, se encuentra la ermita de la Virgen del Carmen. Se cubre con bóveda de cañón con lunetos en el tramo de la nave y con una bóveda avenerada en el ábside. El atrio de la entrada se apoyaba en cuatro columnas, pero las dos columnas de la fachada han sido sustituidas por pilares. Se construyó en 1666, manifestando el gusto barroco propio del momento en los casetones y cruces polícromas que adornan la bóveda.
Durante las fiestas patronales en honor de San Bartolomé y la Virgen (24 al 26 de
agosto) se colocan rollos a los pies de las imágenes que salen en las procesiones para luego ser consumidos como pan ritual con efectos de protección.
En mayo se siguen cantando las flores a la Virgen en la ermita del Carmen, y en años de sequía se realiza una novena entonándose un canto específico de petición de agua.
También se celebra San Blas, la “Candelaria” y Santa Águeda (2, 3 y 5 de febrero), y Santa Lucía y San Antón con sendas hogueras.
Se ha perdido sin embargo la fiesta de los mozos para la Santa Cruz (3 de mayo), en cuya víspera se enramaban las puertas de las chicas y se recorría el pueblo para recoger alimentos con los que se hacía una merienda.
DOCUMENTOS:
Descripción Peralejos
Datos Revital
Fichas Fotografías
FOTOGRAFÍAS:
Peralejos01
Peralejos02
Peralejos03
Peralejos04
BIBLIOGRAFÍA:
BENITO MARTÍN, F. (1991), t. I, p. 179.
BORRÁS GUALIS, G.M. (1989), pp. 72-75.
SEBASTIÁN LÓPEZ, S. (1974), pp. 346-347.
FUENTE
Web Instituto de Estudios Turolenses.