En la orilla izquierda del río Alfambra se extiende un completo sistema de terrazas y glacis que forman el piedemonte de la Sierra del Pobo.
Dentro del ambiente estepario, árido, que caracteriza al valle del Alfambra, se localizan varias de las especies botánicas más amenazadas de Aragón. Se trata del crujiente (Vella pseudocytisus), cuyas poblaciones más fuertes se encuentran en el Atlas africano y en Sierra Nevada, y la al-arba (Krascheninnikovia ceratoides), ambas catalogadas como especies en peligro de extinción, lo que nos habla de la presencia durante el Cuaternario de climas más continentales y secos que en la actualidad, que permitieron la expansión de estos taxones florísticos y su llegada a la Península.
En la margen derecha del río Alfambra, sobre dos cerros de medianas dimensiones -el cabezo de la Cueva de San Miguel y Los Planos- se localizaron dos poblados ibéricos.
La iglesia de la Asunción es una heterogénea construcción del siglo XVII, que, partiendo del habitual tipo de tres naves cubiertas con bóvedas de cañón con lunetos, fue posteriormente transformada con el añadido de varias capillas, entre ellas la del Olivar, cubierta con una gran portada manierista. En el presbiterio destaca una gran cúpula vaída con los evangelistas en las pechinas. Carece de imágenes de interés. El gran lienzo del retablo mayor lo pintó Luis Górriz Aguilar en 1963. En cambio, posee dos importantes piezas de orfebrería góticas, de la segunda mitad del XV: un cáliz con un grabado del becerro con la estrella y la palabra Teruel y un relicario mucho más tosco y menos vistoso, aunque procedente también de taller turolense. Completa el conjunto un sencillo cofre de la segunda mitad del XVI, de idéntica procedencia.
Al carecer de portada, el exterior del templo presenta un pobre aspecto, sólo roto en la cabecera por la curiosa torre construida en torno a 1920 por un albañil local, Benón Fuertes. Ésta se compone de tres cuerpos realizados básicamente en piedra, pero con adornos en ladrillos que, unidos a los arcos túmidos que enmarcan los vanos del campanario, le dan un aire islamizante o neomudéjar en nada relacionado con el característico mudéjar turolense.
La ermita de San Juan Bautista es en realidad una de las capillas privadas de fray Juan Cebrián, a cuya casa está adosada y con la que se comunica a través de una reja. Es de planta centralizada cubierta con cúpula sobre pechinas. Toda ella se decora al gusto clasicista de la época con casetones de estuco, rosetas, cabezas de clavo y veneras para las pechinas. Se fecha en 1634, a tenor de la fecha inscrita en una casa que también perteneció a fray Juan Cebrián.
A las afueras de la población se encuentra la ermita de Santa Bárbara, obra del XVIII, con planta centralizada cubierta con cúpula en el crucero. Al exterior se configura como un paralelepípedo, pero en su interior presenta el esquema de cruz griega con brazos poligonales, cuyo tramo de entrada ha sido acortado, situando ante él un atrio. La ermita es un ejemplo de la floración de plantas centralizadas en el barroco turolense. En la actualidad presenta un deficiente estado de conservación.
A la entrada del pueblo, viniendo de Teruel, junto a la carretera se alza una cruz cubierta
por una techumbre de madera a cuatro aguas apoyada sobre cuatro columnas octogonales. Esta construcción de carácter devocional guarda una gran relación formal con otra similar sita en Visiedo.
La sanjuanada es el acto más destacado de las fiestas de San Juan (24 de junio). La víspera a medianoche los mozos cortan el mejor chopo de la arboleda cercana para colocarlo en la plaza: el árbol, llamado “el mayo”, simboliza su fortaleza y virilidad.
También acarrean ramas para engalanar las casas de las mozas y la ermita de San Juan, donde se suele colocar la más bella enramada de sabuco y rosas formando un arco alrededor de la puerta. Allí esperan hasta las siete de la mañana, cuando llega la procesión y tras la misa se toma una chocolatada. Tomar la sanjuanada es lavarse con el agua que se ha dejado a la serena toda la noche, y hacerlo antes de que salga el sol. La tradición aseguraba que curaba las verrugas.
La patrona de la localidad es Santa Bárbara y su fiesta se traslada a la primera semana de agosto, incluyendo la romería, que sale de la iglesia a las 7 de la mañana para recorrer los 2 km que separan la ermita del pueblo.
San Blas es el copatrón, del que se venera una reliquia en su día, el 3 de febrero. Hay una puja por el rosco del santo cuyos beneficios se destinan a la iglesia. El pan bendito que se reparte es un bollo elaborado con harina, huevo, raspadura de limón, aceite y gaseosa en polvo como levadura. El día anterior, la Candelera, se prende una hoguera, a cuyo alrededor es costumbre cenar.
Aquí nació en el siglo XVI fray Juan Cebrián, mercedario, arzobispo de Zaragoza y
virrey de Aragón. Dejó una dotación en dinero para obras benéficas, y aún ahora la moza bautizada en el pueblo puede solicitar la llamada “leja” al casarse.
DOCUMENTOS:
Descripción Perales Del Alfambra
Datos Revital
Fichas Fotografías
FOTOGRAFÍAS:
Perales Del Alfambra01
Perales Del Alfambra02
Perales Del Alfambra03
Perales Del Alfambra04
BIBLIOGRAFÍA:
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ESTERAS MARTÍN, C. (1980); t. I, pp. 73-76; t. II, pp. 113, 115, 194.
SEBASTIÁN LÓPEZ, S. (1974), pp. 347-349.
FUENTE
Web Instituto de Estudios Turolenses.
PEDANÍAS:
Villalba Alta