Sólo unos restos informes, consistentes en un muro con dos contrafuertes, situados en el Torretón, han llegado de la primitiva iglesia. La construcción de la actual iglesia de la Asunción fue concertada en 1694 con el cantero Francisco Dobón y Jordán. El edificio se distribuye en tres naves cubiertas con bóveda de cañón con lunetos y presbiterio con cúpula, caída en 1868 y levantada de nuevo. El entablamento y las bóvedas se decoran a base de estucos con motivos de querubines, guirnaldas, etc. La torre, erigida después de 1723, consta de tres cuerpos cuadrados, los dos inferiores de piedra y el tercero octogonal de ladrillo. La portada, fechada en 1703, está flanqueada por dos estípites de piedra. La creencia popular ha querido ver en la tosca talla de la Virgen de la Asunción que figura en la hornacina la representación de San Joto, santo por otro lado inexistente.
Por ello, cuando la imagen perdió la cabeza en 1952, le fue colocada una otra masculina.
El interior cobija una amplia muestra de retablos barrocos, como el dedicado a la Virgen del Rosario, obra de 1650, aunque la imagen de la titular sea anterior, o el de San Francisco Javier, realizado en 1700 por el mazonero Miguel Herrero. Muestra de la plena eclosión barroca es el retablo mayor (1735-1740), realizado en estuco policromado. De transición del barroco al neoclasicismo es el dedicado al Cristo del Consuelo, talla atribuída al escultor valenciano Marcos Anjós. Salvador Gisbert pintó un altar para la capilla del Santo Cristo.
La colección de orfebrería contiene un cáliz turolense del XV, piezas del XVI como una crismera darocense, el relicario de Santa Bárbara y un incursario. Del XVII posee una naveta y un relicario rococó de la siguiente centuria completa el conjunto.
La ermita de San Roque se construyó en torno a 1769 y se compone de una nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos. Su cabecera fue decorada en 1824. Destaca el retablo mayor de un barroco tardío, realizado a medidos del XIX.
La ermita de la Purísima sigue un modelo habitual en el XVII, con nave única cubierta con bóveda de cañón con lunetos, precedida de un pórtico sobre columnas. El retablo parece coetáneo a la ermita, pero los cuadros son ya posteriores.
Las fiestas patronales tienen lugar el segundo fin de semana de septiembre en honor al Santo Cristo del Consuelo y San Roque. También es copatrón San Antonio Abad, levantándose hogueras la víspera de su día (17 de enero) y trasladando el resto de la celebración al fin de semana más próximo. El toro embolado, que recorre por la noche las calles cerradas para tal fin iluminándolas con las bolas encendidas sobre su testuz, y las vaquillas forman parte de la vertiente más lúdica de estas fiestas, que culmina en las patronales de septiembre con un encuentro comunitario alrededor del guiso de una de las vacas.
Los quintos hacen sus propias fiestas durante el año relacionadas con el servicio militar (el sorteo, al alistamiento, etc.), además de sacar a San Isidro en procesión el 15 de mayo. La noche de San Juan (23 al 24 de junio) se siguen colocando enramadas en las puertas de las mozas hechas con chopo y algún cardo con intención provocadora.
DOCUMENTOS:
Descripción Villarquemado
Datos Revital
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FOTOGRAFÍAS:
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Villarquemado04
BIBLIOGRAFÍA:
BENITO MARTÍN, F. (1991), t. I, pp. 160-161.
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SEBASTIÁN LÓPEZ, S. (1990b), pp. 47-68.
FUENTE
Web Instituto De Estudios Turolenses