El templo originario fue erigido en el año 1221 por el primer Obispo don Martín. En 1532 sufrió una reforma: planta renacentista con nave central de cuatro tramos, muy ancha y cubierta por bóvedas de crucería de terceletes, y cabecera pentagonal en prolongación con la nave, con bóveda de crucería estrellada; el coro, a los pies, aparece asimismo rematado por bóveda de crucería estrellada y fue contruído en 1538.
Esta edificación se halla inmersa en una gran red de construcciones, muchas de las cuales son capillas catedralicias, mientras que otras forman parte del Palacio Episcopal. Desde el esterior, destaca la torre que corona el conglomerado urbano y que es una maciza construcción de tres cuerpos de sillería: los dos primeros, de planta cuadrada, se coronan mediante un macizo de antepecho, con remate de bolas en las esquinas; el tercer cuerpo, octogonal, se sustenta con arcos de medio punto y presenta un chapitel de teja. La nave de la catedral sobresale, hacia el exterior, por su gran altura, acusándose los contrafuertes. Muy característica resulta la cabecera poligonal, toda ella de sillería y manpostería. Sobre la misma, exite un pequeño añadido de arquería de ladrillo.
Anexados a la catedral, se hallan el claustro y la capilla de la Purísima, ogra gótico- renacentista dle siglo XVI, con dos naves e interesante portada plateresca de sencilla factura.