En los siguientes menús hay información sobre todo lo que se puede visitar en la localidad y sus alrededores.
En Patrimonio Arquitectónico hay información acerca de los bienes en piedra de la localidad: desde ermitas, hasta iglesias o fuentes, etc.
En la sección titulada Patrimonio Natural, existen datos sobre la riqueza natural del pueblo: sus montañas, su entorno, sus parajes naturales, etc.
A pesar de lo impresionante de la fortaleza de Cedrillas, no se sabe demasiado sobre sus orígenes.
Consta una primera mención en el año 1212 de que perteneció a la Comunidad de Teruel. El castillo, perímetro fortificado aprovechando una formación rocosa, debió de contener, por su gran extensión , un primer núcleo habitado.
Parece más una muralla de una pequeña población que una construcción de fines exclusivamente bélicos. Pronto el pueblo descendería hacia zonas más bajas de la ladera, en contacto con el lecho del valle naciente Mijares. El casco actual se extiende horizontal, al pie del cerro del castillo y a lo largo de la carretera de Teruel al Maestrazgo, que recorre la parte baja de la ladera, paralela al río.
Siguiendo el esquema, tantas veces repetido en otras poblaciones de similar emplazamiento, una calle transversal pone en comunicación el pueblo con el puente sobre el río y asciende por la ladera en la otra dirección. Cerca de ella, se encuentra la Plaza Mayor, que concentra todos los edificios notables del lugar: la iglesia, el Ayuntamiento, la ermita del Salvador y la Fuente, junto a olmos seculares.
El plano urbano está formado por tres espacios articulados en forma de U; dos de ellos, alargados, flanquean la iglesia, y un tercero situado junto a la cabecera y más ancho, funciona propiamente como la plaza mayor. Hacia él se orientan la cabecera de la iglesia, la ermita con la fuente adosada, el Ayuntamiento viejo, y por último, el nuevo Ayuntamiento, en el que se repite el esquema de lonja del primitivo. El conjunto se completa con la visión del castillo, que se proyecta sobre la plaza, coronando el frente de la ermita. En la parte alta del pueblo, la pendiente aumenta y el trazado es el propio de los asentamientos de la ladera: calles diagonales, encuentros en quilla y ausencia de vías transversales, par evitar la mayor pendiente. La edificación, de dos y tres plantas, con aleros de madera, ha sufrido ciertas renovaciones, que se concentran en la parte baja del pueblo. En la zona alta, se mantienen en buen estado mychas fachadas con la mampostería sin escalar.
La visión más completa del conjunto se obtiene desde la carretera de El Castellar, al otro lado del valle: el caserío, extendido al pie de la colina y la imagen del castillok asentado sobre las rocas de la cima, que llama poderosamente la atención.