Patrimonio natural 

Por natura.
Geología de La Puebla.

La unidad geológica en que se asientan las montañas y valles del entorno de La Puebla de Valverde es la Cordillera Ibérica Suroriental. Al igual que el resto de la Cordillera Ibérica, de otras cadenas vecinas como los Pirineos, las Cordilleras Béticas, las Cordilleras Costeras Catalanas y de otras más distantes como los Alpes, los Himalayas, los Andes, etc. se trata de unas montañas que se elevaron durante la orogenia Alpina, hace tan sólo unas cuantas decenas de millones de años. Sin embargo, se trata de una cordillera de tipo intermedio, pues no alcanza los enormes desarrollos de las grandes cordilleras alpinas, como los Pirineos, las Béticas, etc.

Los materiales que afloran en el término municipal son, de más antiguo a más moderno:

Arcillas, yesos y otras sales, de tonalidades abigarradas (rojas, ocres, verdes, blancas...) del Triásico superior (más de 195 millones de años de antigüedad). Se depositaron en un medio marino restringido, con fuerte evaporación, lo que dio lugar a la formación de las sales y yesos. Presentan poca extensión, pudiendo verlas tan sólo en el barranco del Val, cuando se abre en torno a las masías del Val, y en el barranco de la Ballomba, en el entorno de la masía del Peral.

Materiales calcáreos del Jurásico (entre 195 y 141 millones de años de antigüedad). Se trata de una sucesión de tramos constituidos principalmente por diferentes tipos de calizas: calizas más o menos puras, calizas margosas y margas (calizas blandas constituidas por carbonato cálcico y arcilla a partes iguales), calizas bioclásticas, pisolíticas, etc. Afloran en la mayor parte del término municipal, sobre todo en el centro y oeste. Se depositaron en medio marino abierto, cuando los mares ocupaban todo este sector de la península y es muy frecuente encontrar fósiles marinos: ammonites (moluscos marinos enrollados como los caracoles, hoy día extintos), belemnites (otro tipo de moluscos parecidos a calamares, de los cuales sólo ha fosilizado su concha interna similar a una bala), moluscos bivalvos y gasterópodos, braquiópodos como las terebrátulas (similares a los bivalvos, pero con las dos valvas de diferente tamaño) y como las rhynchonellas (ídem, pero con las valvas estriadas y de formas diversas), etc.
Durante la primera parte de este período se produjeron unos episodios volcánicos que dieron lugar a unos niveles de rocas piroclásticas de tonos verdosos, diferentes del resto de rocas calcáreas entre las que se encuentran.

Ya depositados en medio continental, encontramos los materiales detríticos (conglomerados, areniscas, limos y arcillas) rojos de la parte más reciente del Terciario: el Neógeno (entre 22,5 y 1,8 millones de años). Recubren la parte más oriental del término municipal, pues se depositaron en una antigua cuenca continental situada entre las elevaciones de Gúdar y Javalambre, a lo largo del curso del río Mijares.
El tramo superior de este recubrimiento comprende también la parte inferior del Cuaternario, habiendo sido posible su datación, y por extensión la de otros tramos similares en la provincia de Teruel y alrededores, gracias a un importante yacimiento de vertebrados descubierto en las proximidades del pueblo. En este yacimiento se han encontrado restos de aves y de mamíferos (oso, felinos, équidos, cérvidos...) entre los que destaca un primate cercopitérido.

Por último, de edad cuaternaria (desde hace 1,8 millones de años hasta la actualidad), encontramos recubrimientos detríticos de poco espesor de laderas y depósitos ligados a la dinámica fluvial: terrazas fluviales, rellenos de fondo de valle, aluviones y glacis (depósitos que, con pendiente suave, parten de las laderas de las elevaciones montañosas hasta enlazar con las terrazas fluviales).

Los principales barrancos que drenan aquí la sierra y que sólo llevan agua ocasionalmente son, de norte a sur:

· El barranco del Hocino, que pasa 1 km al norte del pueblo y que continúa en la rambla del Cubillo.
· Unos km al sur del pueblo, el barranco de la Cedrilla por el norte y el de la Ballomba por el sur, desembocan en el barranco del Val, el cual, más adelante pasa a denominarse Rambla de Peñaflor.
· Al sur de la red de senderos pasa el barranco de Santa María.
· Y más al sur, los barrancos de la Hoz y del Tajo, los cuales drenan las mayores alturas del término municipal, dan lugar, ya en el término municipal de Sarrión, a la rambla de la Hoz de Valbona.