A principios del I siglo, época en que se produjo el auge de la producción de cerámica. Por aquel entonces comenzaba la historia de esta vertiente artesana en el lugar. En el barrio de las Ollerías se fundó un gremio de seis alfareros a principios del siglo XX, allá por el año 1900.
Uno de los puntos fuertes del Ayuntamiento es el patrimonio arquitectónico. Esto tiene mucho que ver con el desarrollo de ciertos oficios en el lugar, sobre todo en el campo de la forja y la carpintería.
A principios de este siglo existían en Rubielos diez carpinterías y dos fábricas de serrar madera. Hoy en día existen dos trabajadores del gremio de la madera que muestran sus obras en el entorno del lugar.
La forja es uno de los puntos fuertes en el Ayuntamiento en este tema. A lo largo de los años ha adquirido un prestigio importante. De hecho, autores como Josá Gonzalvo le han dado fama a este arte.
Los materiales trabajados son hierro y cobre a los que se le dan formas de farolas, rejas, visillos, clavos, etc. Desde Rubielos, se han realizados trabajos por encargo para empresas y organismos públicos de todo Aragón e incluso fuera de la Comunidad Autónoma.
Se sabe que en la Edad Media se trataban telas en muchas casas señoriales y zonas de Rubielos. Una de ellas era la lonja de entrada del edificio que hoy funciona como consistorio. En la planta baja, en medio de arcos de medio punto, se desplegaba un mercado medieval donde se vendía todo tipo de productos. Y uno de ellos, por lo que en esos tiempos tenía fama la villa, eran las telas. En el bajo del edificio se realizaban labores de preparación y tintado de la tan preciada lana por aquel entonces. En las galerías de pisos superiores se extendían para secarse. Era típico y conocido el color rojizo teja de tono arenoso; de ahí surgió la balleta extendida hoy en día: ese trapo rojo con un par de líneas amarillas en cuadrado que desde siempre hemos conocido como el 'trapo de limpiar el polvo'.